Canadá

Comunidades métis de Alberta formulan planes para prevenir el suicidio juvenil

Miembros de los equipos de investigación de las comunidades de la Red ACYRN se capacitan durante una jornada de trabajo en Edmonton.

Miembros de siete comunidades métis de Alberta se reunieron en Edmonton del18 al 20 de abril de 2007 para hacer una revisión de la evidencia resultante de investigaciones sobre la resiliencia juvenil. Durante estas jornadas se formularon planes de acción para prevenir el suicidio juvenil en las comunidades. Esta experiencia provee unbuen ejemplo del enfoque de CIET para comunicar la evidencia, el cual identificamos como modelo SEPA.

El encuentro de tres días en Edmonton puso fin al primer ciclo de investigación y planificación dentro de la rama de ALBERTA de la Red de Resiliencia Juvenil de la Comunidad Aborigen (ACYRN), que vincula a las comunidades métis de Alberta con 12 comunidades de las Primeras Naciones del este de Canadá para trabajar en el área de resiliencia juvenil y prevención del suicidio.

Primero, investigadores de las comunidades realizaron una encuestade línea de base, con la asistencia técnica de CIET. Luego, la evidencia de la encuesta se discutió entre Ancianos, miembros de consejos electos, jóvenes y trabajadores de los servicios comunitarios, sociales y de salud. Con esta información, más de 80 participantes de siete comunidades compusieron un esquema de planes de acción e identificaron distintos desafíos y recursos comunes. La estrategia “involucrativa”, que unió a gente de distintos asentamientos métis, creó un fuerte impulso para trabajar en las comunidades.

CarrielynnLamouche, una investigadora métis que coordina ACYRN en Alberta, captó la esencia y el resultado del evento en unas pocas palabras: “Logramos vincular los resultados con la experiencia vivida por las comunidades”, dijo, “no sólo porque muchos de los participantes habían vivido directamente los efectosdel suicidio en sus comunidades, sino también porque pudieron canalizar sus emociones mediante la energía colectiva e ideas para investigaciones”.

Búsqueda de métodos relevantes para la realidad local

La estrategia “involucrativa” ilustra el enfoque de CIET sobre la comunicación para la salud y el desarrollo. Nuestro modelo SEPA de socialización de la evidencia para la acción participativa se centra en la investigación participativa y la discusión colectiva de los resultados orientada hacia la acción —primero en grupos focales y luego en una variedad de entornos, desde talleres a reuniones comunitarias—, adaptadas estratégicamente a las circunstancias locales.

Al socializar la evidencia, CIET mantiene la atención de los participantes centrada en la resolución de problemas y la toma de decisiones. Los investigadores recaban información sobre temas hogareños que las comunidades consideran prioritarios, la analizan, y luego regresan a las comunidades para emplearla en discusiones colectivas. Al hacer esto, intentamos tener en cuenta la cultura y las costumbres locales, así como incluir a todas las partes involucradas.

En Alberta, nuestra coordinadora de investigación métis vio la estrategia “involucrativa” como la manera más adecuada para concientizar a las comunidades sobre los desafíos y los recursos que comparten entre sí, para aprender de los demás y para generar el impulso suficiente para la acción inmediata. Esto era compatible con la estructura de red de ACYRN.

Pero la discusión colectiva de la evidencia requiere una planificación cuidadosa para ser productiva. En este caso, presentamos los resultados de modo tal que demostraran los vínculos entre los factores de riesgo, e invitamos a los participantes a pensar en los datos en términos de la acción comunitaria. “No hubo nada particularmente sorprendente en los números de esa encuesta”, explicó Carrielynn Lamouche. “Todos sabían que el suicidio era unproblema en sus comunidades. Lo que resultó novedoso fue ver cómo los factores de riesgo están vinculados y cómo se acumulan y se dirigen hacia una crisis. Aún más útil fue convertir los riesgos en puntos de acción para las intervenciones.”

Esta discusión tuvo lugar mediante una combinación de paneles intercomunitarios y grupos de trabajo específicos para cada comunidad, con un equilibrio entre el aporte de cada uno de losparticipantes y de las partes interesadas. Durante el primer día del encuentro se crearon grupos informativos que incluían miembros de las diferentes comunidades para que analizaran los principales factores de riesgo y puntos de acción comunitaria que emergieron del estudio. Sirviéndose de esta evidencia, propusieron intervenciones inmediatas y a largo plazo, basadas en programas y recursos ya disponibles.

Durante el segundo y el tercer día, grupos de discusión específicos para cada comunidad trazaron planes de acción inmediata, incluyendo cómo superar posibles obstáculos. Algunos formaron grupos de trabajo para liderar las iniciativas, con base en la evidencia de sus propiascomunidades.

Todos los grupos informativos y comunitarios recibían aportes de jóvenes cuyas edades variaban de los 15 a los 25 años. Un par de sesiones exclusivas para jóvenes ofreció un ambiente seguro para que los participantes expresaran sus opiniones y preocupaciones.

Las comunidades convierten los riesgos en oportunidades para la acción

El análisis de los datos de los asentamientos que participaron reveló diferentes factores de riesgo, directa o indirectamentevinculados con el riesgo de suicidio (véase el cuadro 1). El tener niveles elevados de angustia, por ejemplo, tenía un vínculo directo con el riesgo inmediato de suicidio. Una baja autoestima y un bajo sentido de auto-dominio —comprendido como un sentido de impotencia, sin control, con bajas capacidades de resolución deproblemas y poca habilidad para cambiar las cosas— tenían por su parte un impacto sobre los niveles elevados de angustia. La intimidación y el acoso tenían una conexión más directa con el riesgo de suicidio, ya que estaba vinculado con un bajo sentido de auto-dominio, mientras que la falta de apoyo acompañaba la baja autoestima. La falta de orgullo propio y percibir una falta deconocimientos y afecto por parte de los padres tenía un impacto directo sobre la autoestima y, por lo tanto, un impacto indirecto sobre el riesgo de suicidio.

Al convertir estos riesgos en posibles puntos de acción (véase elcuadro 2), los miembros de las comunidades se encontraron pensando entérminos de oportunidades para superar los riesgos que se encuentranen camino al suicidio. Cada grupo intercomunitario realizó sutrabajo sobre un factor de riesgo específico, el cual ahora veían como una oportunidad para la acción preventiva. La gente comenzó a darse cuenta de que efectivamente podían hacer algo para combatir elsuicidio juvenil, y comenzaron a hablar en términos muy concretos.

Cuadro 1

Los participantes trabajaron en grupos específicos para cada comunidad con el fin de planificar intervenciones que permitieran aumentar el orgullo, la autoestima y el sentido de dominio propio de los jóvenes; para mejorar la comunicación entre los jóvenes y sus padres, para aumentar los niveles de apoyo, para prevenir y reducir la intimidación y el acoso entre pares; y para responder ante e lriesgo inmediato de suicidio. Si bien con contenidos diversos, estas iniciativas compartían cualidades esenciales: fomentarían y desarrollarían las fortalezas y recursos existentes, y las comunidades podrían comenzar a trabajar con ellas en forma inmediata. Los participantes también propusieron el intercambio de conocimientos y experiencias entre comunidades, dentro del contexto de ACYRN.

Al pensar en términos de acciones concretas, recursos disponibles y posibles desafíos, muchos grupos comunitarios terminaron por formular planes de acción que circulaban alrededor de puntos de apoyo específicos, es decir, las iniciativas que tendrían el mejor rendimiento, ya que abarcaban varios factores de riesgo. También se aseguraron de mantenerse dentro de los límites que les imponía la realidad de sus comunidades, ya que tuvieron en cuenta las circunstancias locales que podrían reforzar o debilitar estos planes.

Cuadro 2

Un grupo comunitario trabajó con la idea de proporcionarles espacio y mayores capacidades de expresión a sus jóvenes. Los miembros del grupo se pusieron de acuerdo en que la creación de un centro para jóvenes sería la fundación física e institucional de varias acciones preventivas basadas en la experiencia de ACYRN. El grupo desarrolló un plan de acción y sus miembros asumieron diferentes responsabilidades. Un miembro del concejo comunitario dijo que pediría el permiso del consejo para usar una iglesia vieja y crear en ella el centro juvenil. El grupo discutió cuestiones prácticas, como quién controlaría la estructura del centro, y posibles obstáculos, como la necesidad de proveer transporte, quitar basura y trastos de la iglesia, superar los desafíos que podría presentar el consumo de tabaco, y proveer baños y agua entubada. Propusieron que los jóvenes tomaran la iniciativa para emprender los planes de trabajo y actividades como recaudar fondos, invitar a suspadres a ayudar en el centro, y comunicarse con todos los jóvenes dela comunidad, ‘donde quiera que estén’, para invitarlos aparticipar y así asegurarse de que nadie pudiera quedar excluido. En este aspecto, el grupo remitió a la conveniencia de una estrategiade marketing inclusiva que ‘le quitaría el estima a losparticipantes y comunicaría la idea de que este programa es paratodos, no sólo para los que tienen problemas’. Como parte de un esfuerzo para que el centro fuese una referencia clave para lidiarcon los factores de riesgo interconectados, los miembros del grupo planearon integrar concejeros para los jóvenes, empleados escolares,y trabajadores de agencias sociales y juveniles; también propusieronque las instalaciones se utilizaran para reuniones entre los jóvenesy los Ancianos de la comunidad. Todos los participantes se ofrecieron para escribirle cartas de apoyo al consejo comunitario. Los jóvenes del grupo de trabajo propusieron ofrecer una ronda tradicional de baile y un pase de diapositivas para conmemorar a los que habían perdido la vida en intentos de suicidio y comenzaron a planificar elevento. También previeron, en relación con esta actividad, la creación de un taller de discusión para superar el duelo con la asistencia de agencias tanto comunitarias como externas.

Todos los grupos comunitarios estaban de acuerdo en que existían muchas áreas para mejorar y vincular programas existentes dirigidos hacialos jóvenes y sus padres, con bases en aportes de los jóvenes, evidencia del estudio y la situación de cada comunidad. Muchos grupos sentían que necesitaban establecer cierto nivel de confianzadentro de la comunidad antes de poder comenzar a trabajar para tratartemas más específicos. Las discusiones de todos los grupos incluyeron problemas relacionados con las ‘guerras de clanes’ y el fraccionamiento de las comunidades. Como resultado de estas preocupaciones, algunos grupos comunitarios hicieron planes para reuniones comunitarias y entre agencias para comenzar a superar estos problemas. Un grupo planeó la creación de un comité de desarrollo comunitario, la publicación de un árbol genealógico de la comunidad para que los jóvenes tuvieran un sentido de pertenencia y unidad, el establecimiento de un grupo voluntario de apoyo entrecolegas para los jóvenes que iban a la escuela, y la creación de un jardín comunitario que empleara recursos de la comunidad y estuviesedirigido por Ancianos y miembros capacitados de la comunidad para enseñar técnicas de agricultura tradicionales. Otro grupo desarrolló un plan de trabajo detallado para una reunión y comida informal en junio de 2007, donde compartirían los resultados de la encuesta juvenil y las propuestas de las discusiones con bases en la evidencia en Edmonton. Los miembros del grupo decidieron seguir trabajando como una unidad para organizar el evento, hicieron unalista de las agencias comunitarias que deberían de estar presentes y se ofrecieron para contactarlas e incluirlas en el proyecto. También desarrollaron el borrador de una agenda para la reunión y propusieron una estrategia de ‘marketing’, incluyendo el boca a boca, hablar con los pilares de las familias para llegar a los jóvenes en riesgo elevado, y recompensar a los participantes con puntos para un sorteo.

Todas estas iniciativas se formularon como puntos de partida para la acción comunitaria y como una oportunidad para unir a las familias a medida que participan en tareas comunes para desarrollar la resiliencia juvenil.

Uno de los grupos llegó a la conclusión de que su comunidad ya tenía muchos programas establecidos, pero que no siempre estaban bien publicitados. Propusieron crear listas de contacto para enviarles a las escuelas que incluyeran descripciones de cada servicio, publicar anuncios y hacer invitaciones personales. Para aprovechar los recursos existentes, planearon promover el diálogo y vínculos contactos entre el centro juvenil local y los grupos de Ancianos.También incluyeron una idea que propusieron los jóvenes de la comunidad que estaban participando, y formularon un plan de trabajopara crear un comité de apoyo para lidiar con crisis.

La gente acordó que los jóvenes debían participar desde el principioe involucrarse de forma activa a lo largo del programa. Una mujerdijo: “Tenemos que comenzar a confiar en nuestros jóvenes para quese responsabilicen y que los proyectos para ellos sean dirigidos por ellos”. Otra persona dijo: “Comenzamos muchos de estos proyectos para los jóvenes, y luego nos damos cuenta de que los habíamos estado haciendo para nosotros”.

En los meses siguientes, las comunidades discutieron e implementaron sus planes de acción. Para concientizar a sus comunidades y mantener el impulso de la reunión de Edmonton, los investigadores de las comunidades diseminaron los resultados del estudio y asistieron a las partes interesadas en la implementación de las acciones propuestas.