Brigadas SEPA y Trabajo Comunitario

Las brigadas SEPA: el Núcleo Operativo del Camino Verde en Managua

Brigadistas del Camino Verde muestran larvas de Aedes durante
una feria popular en Managua.

Las brigadas SEPA de Managua son grupos de voluntarios que trabajan para la prevención del dengue en los sitios de intervención del ensayo Camino Verde. El término “brigada” proviene de las “brigadas de salud” que formó el gobierno nicaragüense en los años 80 para la promoción de la salud en las comunidades.

Las brigadas son un canal de comunicación con los hogares y los líderes de cada barrio. No son estructuras creadas para este proyecto, sino que nacen de la misma organización comunitaria para promover la acción preventiva mediante el diálogo con evidencias y las visitas de acompañamiento en los hogares. “Las constantes visitas a los hogares nos instan a buscar respuestas ante los problemas encontrados”, explica Damaris Zavala, brigadista y dirigente en uno de los barrios de intervención.

Además de las visitas de acompañamiento, las brigadas participan de la acción comunitaria que coordina el Poder Ciudadano del barrio o el liderazgo específico de un sector (por ejemplo, una manzana). Estas actividades incluyen reuniones educativas, jornadas de higiene y limpieza, ferias solidarias, acciones de “Barrio Limpio, Barrio Saludable”, actividades de reforestación, construcción o reparación de infraestructura vial, conmemoración de efemérides del barrio, etc. Son actividades que se realizan junto con instituciones de gobierno, como la alcaldía de Managua, el Ministerio de Salud, y el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, o con recursos propios de las comunidades.

Las brigadas fueron constituidas en cada barrio a partir de junio de 2011, como resultado de la motivación generada por los grupos de discusión sobre costos del dengue. Los miembros de las brigadas surgieron de estos mismos grupos y de personas allegadas. Otros vecinos se fueron incorporando con el tiempo y con sus propias motivaciones, tal como surge del relato de un brigadista:

“… de un comienzo yo no sabía qué cosa era SEPA. Los veía pasar por la calle y no sabía qué era. Un dia de tantos la brigada hizo una miniferia en la casa comunal del barrio y me acerqué y dije ‘¡guau!, yo quiero ser parte de esto´… Además que casi no me relacionaba con la gente, y unos pocos meses después de haber ingresado a la brigada ya me disponía a trabajar todas las semanas y las personas me saludan en la calle, me hacen sentir que he hecho mi trabajo bien, porque la gente de esa manera se lo demuestra a uno. Las personas saben que esto es bueno, la labor es para bienestar mutuo.”

La creatividad de los brigadistas es clave en el proceso de socialización de la evidencia en las comunidades. Esta creatividad se manifiesta en el amplio rango de medios e instrumentos diseñados por ellas mismas y empleados en la comunicación, desde representaciones del ciclo de vida del mosquito con materiales caseros hasta dramatizaciones y música con el dengue como eje común.

Cómo funcionan las brigadas

Se conformaron 29 brigadas con diferente composición por edad, sexo, nivel educativo y nivel de responsabilidad en el barrio. En algunos casos predominan niñas y niños, en otros jóvenes y adolescentes, y en otros barrios hay mayoría de mujeres adultas. En todas las brigadas participan líderes que tienen algún nivel de responsabilidad comunitaria y 16 son conducidas directamente por una persona delegada del núcleo de dirección del Poder Ciudadano del barrio. En enero de 2012 había cerca de 500 brigadistas activos; de ellos, 20% eran niños, 17% niñas, 12% muchachos, 19% muchachas, 8% hombres adultos y 24% mujeres adultas. El número de brigadistas varía entre 7 y 25 según los barrios y los momentos.

Una vez que las brigadas fueron equipadas y capacitadas por las facilitadoras, se iniciaron las visitas de acompañamiento a los hogares de medición. En los primeros seis meses de funcionamiento, las facilitadoras también representaban a las brigadas ante el CIET. A partir de la descentralización de fondos, las brigadas han nombrado a sus propios coordinadores. Estos grupos se reúnen normalmente una vez por semana para evaluar lo hecho y discutir sus planes de trabajo. Las decisiones se toman preferiblemente por consenso, o por mayoría si no se logra un acuerdo.

En la actualidad, cada brigada SEPA recibe un fondo transitorio para sufragar gastos en materiales, transporte, comunicación y refrigerios en sus visitas de acompañamiento, encuentros de capacitación y otras reuniones. Se trata de un aporte para sostener el esfuerzo colectivo de las brigadas y no de un estipendio individual. El fondo está sujeto a rendición de cuentas por parte de la persona que coordina cada brigada. Si bien en un primer momento estos fondos son exógenos, el propósito es que progresivamente la comunidad (brigadas y líderes) genere sus propios recursos hasta lograr plena autonomía y sostenibilidad de su “camino verde” para la prevención del dengue.